Brazo roscador: ¿cuándo agiliza la producción?

Brazo roscador: ¿cuándo agiliza la producción?

La realización de unas cuantas roscas al día puede llevarse a cabo a mano o con un taladro. El problema surge cuando una pieza tiene más de una docena de orificios y la producción abarca decenas o cientos de piezas. En estas circunstancias, un brazo roscador puede agilizar considerablemente el trabajo.

Brazo roscador: ¿cuándo agiliza la producción?

Se pueden realizar varias roscas al día a mano o con un taladro. El problema surge cuando una pieza tiene más de una docena de orificios y la producción abarca decenas o cientos de piezas. En estas condiciones, el brazo roscador puede agilizar considerablemente el trabajo.

Este dispositivo permite colocar rápidamente la herramienta sobre los siguientes orificios, reduce el esfuerzo del operario y facilita la repetibilidad a la hora de realizar roscas internas. Ofrece mayores ventajas cuando la pieza es grande, pesada o requiere muchas operaciones idénticas.

¿Cómo funciona el brazo roscador?

El brazo roscador se compone de un brazo articulado y un cabezal con accionamiento. El operario desplaza el cabezal sobre el orificio preparado, alinea el macho de roscar y pone en marcha el ciclo de trabajo. Una vez realizada la rosca, se invierte el sentido de giro y la herramienta se retira del orificio.

A continuación, el cabezal se puede desplazar rápidamente al siguiente punto. De este modo, la pieza permanece sobre la mesa y el operario no tiene que volver a colocar cada vez una placa, un bastidor o una estructura pesada bajo el husillo de la máquina.

La roscadora eléctrica puede estar equipada con un sistema de regulación de los parámetros de funcionamiento, entre ellos la velocidad y el sentido de giro. Esto permite adaptar el equipo a los distintos diámetros de rosca y a los materiales que se mecanizan en la planta.

¿Por qué el brazo acelera la producción?

Durante el roscado manual, el operario debe controlar la posición de la herramienta, girar el macho de roscar y vigilar su guiado. Cuando hay un gran número de orificios, esto lleva mucho tiempo y aumenta el riesgo de errores.

El brazo roscador se encarga de gran parte de estas tareas. El operario, ante todo, coloca el cabezal sobre el siguiente orificio e inicia el ciclo. La mayor diferencia se aprecia en placas, bastidores y estructuras que presentan numerosos orificios.

En la práctica, esto se traduce en un menor tiempo de preparación, un menor esfuerzo físico y una organización del trabajo más sencilla. Si la pieza es grande, desplazar el cabezal resulta mucho más cómodo que tener que colocar constantemente todo el elemento bajo el eje del taladro.

Mayor repetibilidad de las roscas internas

Al iniciar el roscado manualmente, es fácil colocar la herramienta con un ángulo ligeramente desviado. Esto puede empeorar la calidad de la rosca, aumentar la resistencia al corte y elevar el riesgo de rotura del macho de roscar.

El brazo ayuda a mantener la posición correcta de la herramienta con respecto a la superficie de la pieza. Esto es importante en la producción en serie, donde las roscas internas sucesivas deben tener una calidad y geometría similares.

Esta solución funciona bien con placas de acero, cuerpos de máquinas, piezas de aluminio, bastidores y estructuras soldadas. El guiado repetitivo de la herramienta también facilita el control de calidad de las piezas acabadas.

¿Cómo elegir la velocidad de rotación?

La velocidad de rotación adecuada depende, ante todo, del diámetro del macho de roscar, del material de la pieza a mecanizar y del tipo de herramienta. Las roscas más pequeñas pueden realizarse a revoluciones más altas, mientras que los diámetros mayores suelen requerir una velocidad menor y un par mayor.

Una roscadora eléctrica con regulación de revoluciones facilita la adaptación de los parámetros a una tarea concreta. Sin embargo, no se debe elegir el equipo basándose únicamente en el rango máximo de roscado. Si la empresa realiza principalmente roscas M4–M12, lo más importante será un funcionamiento cómodo y estable precisamente en ese rango.

También es importante la elección de la refrigeración o del lubricante. Una lubricación adecuada reduce la resistencia, mejora la calidad de la rosca y puede prolongar la vida útil de la roscadora.

¿Brazo roscador o taladradora?

Un taladro con función de roscado puede ser una buena solución para piezas más pequeñas y trabajos ocasionales. Sin embargo, cada orificio debe alinearse con el eje del husillo, lo que, en el caso de placas grandes o estructuras pesadas, requiere mover la pieza con frecuencia.

El brazo roscador funciona a la inversa: la pieza permanece fija y el operario desplaza el cabezal. Por ello, en el caso de piezas grandes y con numerosos orificios, puede ofrecer una mejor ergonomía, un tiempo de ciclo más corto y una mayor comodidad de trabajo.

En la producción en serie, la diferencia es especialmente notable. Si la pieza preparada tiene una docena o varias docenas de orificios, el rápido desplazamiento del cabezal al siguiente punto reduce el tiempo auxiliar y permite aprovechar mejor la estación de trabajo.

¿Cuándo conviene utilizar una roscadora eléctrica?

Merece la pena plantearse su adquisición cuando el roscado forma parte habitual de la producción. Las mayores ventajas se obtienen en los siguientes casos:

  • muchas roscas en una misma pieza,
  • series cortas y medias,
  • piezas de gran tamaño difíciles de desplazar,
  • cambios frecuentes de diámetro de rosca,
  • la necesidad de aumentar la repetibilidad,
  • la reducción del esfuerzo del operario en el trabajo en serie.

En el caso de la realización esporádica de orificios individuales, el dispositivo no siempre será necesario. Sin embargo, si el roscado empieza a limitar la productividad de la línea de producción, la automatización puede mejorar rápidamente la organización del trabajo.

Resumen

El brazo roscador acelera la producción, sobre todo cuando es necesario realizar un gran número de roscas internas repetitivas. Facilita el ajuste de la herramienta, reduce el guiado manual del roscador y mejora la ergonomía del trabajo con piezas de gran tamaño.

Una roscadora eléctrica moderna permite ajustar los parámetros, y una velocidad de rotación adecuadamente seleccionada permite adaptar el trabajo al diámetro de la rosca y al tipo de material. En las fábricas que producen series de piezas, placas de gran tamaño y estructuras con numerosos orificios, el brazo roscador puede reducir el tiempo de trabajo, mejorar la repetibilidad y aumentar la comodidad del operario.

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Autor: CORMAK JERZY ZALEWSKI
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